Aunque le costó arrancar, el piloto del remake de V me pareció aseadito, correcto, intrigante y con un nivel de producción sublime. El reciclaje de referentes y la ambigua mirada de Anna prometen traernos... ¡No, no, no, esperad! ¡No toca hablar aún de V! Ya sabéis que dejo pasar un tiempo hasta realizar una crítica de una nueva serie, no vaya a ser que la pilotitis la arruine... Quien desee un comentario detallado, puede acudir a los más rápidos del Oeste en desenblogar: Carrusel de Series, Blogueando y Truthkills. Porque nosotros hoy somos visitantes de la consulta del Dr. House.
Esta reseña del New York Times sobre el doble episodio que introducía la sexta temporada me abrió el apetito. La premiere ya se ha visto con éxito en España, donde Cuatro lleva pocas semanas de diferencia con la emisión USA. Me alegro de haber picado el anzuelo, porque "Broken" ofrece un capítulo memorable, duro, psicológicamente turbador y visualmente ambicioso, en especial con este inicio acompañado de los acordes nada inocentes de Radiohead:
(A partir de aquí, detalles de la sexta temporada) Una inteligente relectura de Alguien voló sobre el nido del cuco con House en plan McMurphy, el indio silente reconvertido en mujer, canchas de baloncesto, músicas molestas, escapadas del manicomio y reuniones terapeúticas en torno a una enfermera mucho menos temible que la Ratched de la película de Milos Forman. Porque en esta ocasión, el ajedrez dialéctico de House es con el Dr. Nolan (el Pembleton de Homicide), el único capaz de quebrar al testarudo doctor. Los días en el manicomio de House han confirmado lo ya sabido: detrás de cada cínico siempre se esconde un sentimental herido.
Hacía años que no veía House. Si acaso algún episodio suelto que pillaba ya empezado. Me parecía un procedimental médico astuto, una serie atractiva, pero cuya estructura se me hizo repetitiva a mediados de la segunda temporada: caso imposible-bordería-varios tratamientos fallidos-bordería-ejemplo de inadaptación social-giro médico inesperado-bordería-una genialidad profesional-salvación del paciente-bordería. Sí es cierto que la cercanía con la muerte añadía a las conversaciones un punto reflexivo, existencial en ocasiones. Pero no me resultó suficiente para seguir enganchado. Y eso que no soy ni mucho menos de los que citan la palabra "procedimental" como si fuera un escupitajo; he disfrutado mucho con CSI Las Vegas, House y me están cautivando Bones y Lie to Me. Pero sí he reconocer que acabo abandonándolos, que llega un punto donde no siento la necesidad de saber cómo sigue la historia que cabalga, al trote, por el fondo de la trama.
De momento seguiré con House. No sé hasta cuándo. Pero desde luego que estos cinco capítulos han sido un placer: ingeniosos giros de guión (el final de "Epic Fail" es para aplaudir), un equipo médico que se desmorona (oh, Trece) y sabrosos dilemas morales (la ambigua legitimidad del tiranicidio promete traer cola). Y una duda, ¿acabará devorándose la serie a sí misma? Es decir, ¿será la domesticación de Gregory House el final inevitable de esta historia?


